BOLOGNA 2- INTER 4, LA PRIMERA PERLA DE RONALDO

MondoFutbol nos lleva dónde todo empezó. Regate, sprint y un golazo con la zurda: tres segundos de pura poesía futbolística

MILAN - Un regate por la izquierda, un movimiento hacia la derecha, un sprint y un golazo que fulmina a Alex Brunner. Tres segundos de pura poesía futbolística, que escriben el primer verso de amor entre el Inter y un chico de Bento Ribeiro el cual, ocho días después de ese gol el 14 de septiembre de 1997 en el "Dall'Ara" contra el Bologna, habría cumplido 21 años.

 
Se llama Ronaldo Luis Nazário de Lima, pero todos lo conocen como Ronaldo. El Inter lo había fichado del Barcelona, dónde la temporada precedente había marcado 47 goles en 49 partidos ganando la Supercopa de España, Copa del Rey, Copa de las Copas, realizando un paso decisivo hacia el Balón de Oro. Los nerazzurri pagaron alrededor de 50 millones de liras y el club lo hizo debutar en el estadio  "Meazza" el 27 de julio en un amistoso contra el Manchester United ante una multitud en delirio.
 
Fue el fichaje ideal para completar un equipo, entrenado por Luigi Simoni, sólido y de calidad, guiado por el capitán Giuseppe Bergomi y compuesto por elementos de la clase de Youri Djorkaeff, profesionales ejemplares como Javier Zanetti y por hombres de carácter y liderazgo como  Diego Pablo Simeone e Iván Zamorano. En la pretemporada se incorpora el último fichaje que marca su primer gol con la camiseta nerazzurra el 19 de agosto en un  amistoso contra el Pisa en el "Arena Garibaldi": todos, 70.000 espectadores que compraron entrada, lo esperaron en San Siro. El 31 de agosto, en la primera jornada de la Serie A contra el Brescia, el brasileño no marcó pero estrelló un balón en el travesaño y le hizo sudar la gota gorda al portero Giovanni Cervone, dejando el protagonismo a otro fichaje, Álvaro Recoba, autor de un doblete que le dió al vuelta al gol 0-1 de Dario Hübner.
 
Ronaldo, después de haber marcado  en un amistoso contra el Fiorenzuola del entonces Stefano Pioli, volvió a intertarlo en la segunda jornada contra el Bologna  de  Renzo Ulivieri y sobre todo de Roberto Baggio. "Perdería el duelo contra Ronaldo con tal de ganar el partido", dijo el crack rossoblù, cuando llegó del Milan . Pasó lo contrario. Porque Roby marcó dos goles, uno de ellos maravilloso, de falta, pero ganó el chico de Bento Ribeiro. En cambio el carioca sufrió sobre todo en los primeros minutos de juego, con el diluvio que caía en Bologna. Además, marcajes estrechos y pocos espacios para los sprints a los que estaba acostumbrado. Y cuando se iba, le hacían falta. 
 
Pero cuando le dejaban algún centímetro, como en el 52', llega el gol, el primero en una competición oficial, una mezcla de potencia y técnica. Lo celebra, como siempre, con una sonrisa, y los brazos extendidos haciendo el avión, luego con un puño que mira al cielo y el abrazo de los compañeros. Es el 3-1. Marcará otra vez Baggio y Djorkaeff, con una vaselina, cerrando el marcador en 4-2. Al finalizar el partido, Renzo Ullivieri, que no era propenso a hacer declaraciones, comentó sobre Ronaldo: "Lo paras derribándolo".
 
Como pasó en el Eindhoven y en el Barcelona, no paró de marcar goles. En 47 partidos distribuidos en todas las competiciones, marcó 34 veces, de los cuáles 25 en un campeonato en el que el Inter acabó segundo, y 6 en Copa de Europa, incluído aquel maravilloso gol en la final ganada contra la Lazio en París.Una temporada casi irrepetible, a la que le seguirán otras cuatro llenas de victorias, derrotas, dolores pero sobre todo goles. En total 59 en 99 presencias. Muchos preciosos, otros con suerte , pero todos fruto de un inmenso talento del chico de Bento Ribeiro. Como aquel de una tarde lluviosa en Bologna. Donde todo empezó.
 
Roberto Brambilla


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